Naturaleza Muerta

 

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Naturaleza muerta
Óleo sobre lienzo. 130x200 cms

 

Por Ana Isabel Diez

Resulta paradójico que los principales testigos de nuestras desgracias ambientales sean los bidones de plástico. 

De una parte, se convierten en protagonistas de la supervivencia de la población cuando el agua (escaso líquido en ciertas regiones durante algunas épocas del año; en otras, situación de índole regular) es transportada en contenedores de este tipo, que añaden colorido en las interminables filas a las que deben someterse las personas afectadas. Luego, como pintando el paisaje, van cubriendo de color el trayecto muchas veces largo y dispendioso, seco y árido, hasta los centros de consumo. Son la opción mas viable y efectiva de que disponen para cargar el agua. De ellos depende su vida.

Por otra parte, están aquellos bidones contenedores de muerte y destrucción, donde se trasportan los químicos para la minería ilegal del oro o el negocio de la droga, los pesticidas contaminantes de las fuentes de agua, que también ponen en riesgo las comunidades cercanas. Una presencia plástica casi eterna si se tiene en cuenta su carácter no degradable

  •   El bidón como fuente de vida y muerte.

En cualquiera de los casos es una naturaleza en crisis, casi una Naturaleza Muerta. Y es este término lo que me da pie para construir las presentes obras.

“Naturaleza Muerta” o bodegones, un genero de la pintura que alcanzó gran importancia en el siglo XVII sobre todo en España y Los Países Bajos. En ellos, los artistas podían colocar casi cualquier objeto, lo que les dio libertad para crear y experimentar sin restringirse a temas serios o religiosos. Aprovecharon igualmente para llenarlos de carga simbólica. Para esto se valieron de elementos como las calaveras (vanitas) símbolo de la temporalidad y la mortalidad; relojes de arena, libros; instrumentos musicales y científicos; diferentes tipos de flores y frutas; los colores, etc.

A partir de un elemento ambiguo e inquietante como los contenedores de plástico (bidones) se plantea el problema del acceso al agua, así como el cuidado de la misma para asegurar la supervivencia.

Al hacer referencia a un género clásico de la pintura con elementos actuales, se pone de presente una situación que continúa: el acceso restringido al agua en algunas culturas y el cuidado de la misma.

Por otra parte, el mensaje moralizante de lo efímero, la mortalidad y lo temporal, presente de manera recurrente en la pintura de Naturaleza Muerta, refuerza este concepto: el agua como recurso limitado y determinante de la vida.